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Diócesis de Jericó
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Obispos que han regido los destinos de la Diócesis de Jericó
 
 Monseñor Maximiliano Crespo Rivera (1915-1917)
 

El 25 de enero de 1916, el excelentísimo Señor Maximiliano Crespo, entonces Obispo de Antioquia, inauguró la nueva Diócesis, con solemne promulgación de la Bula de erección; y como por orden de la Nunciatura , debía continuar al frente de la nueva Iglesia particular, en calidad de administrador Apostólico, nombró Vicario General al Presbítero Álvaro Obdulio Naranjo, mientras llegaba la designación del nuevo Obispo.

 

 

Fue impulsor, colaborador material y espiritual, orientador y defensor de la fundación de la comunidad de la Madre Laura.

 

 

El Obispo Crespo abrió el 23 de marzo de 1916, el seminario Conciliar, encomendando su dirección a los padres Eudistas.

 Monseñor Francisco Cristóbal Toro Correa (1917-1941)
 
Nombrado el 10 de Agosto de 1917; pastorea su comarca natal, Antioquia, unida a la Diócesis de Jericó (“aeque principaliter unita”), durante 25 años.

 

 
Al Señor Toro, deben su paternidad espiritual, las parroquias de Tarso, Buenos Aires, Hispania, Palermo, Santa Rita y Santa Inés.

 

 
Logra que Roma separe las dos Diócesis para común beneficio.

 

 
Cuando muere el 16 de noviembre de 1942, queda el recuerdo de un hombre de Dios, lleno de bondad, de piedad y de prudencia.
 Monseñor Antonio José Jaramillo Tobón (1942-1960)
 

Surgido del presbiterio de Jericó, tuvo a bien la cuidadosa y vigilante administración de la curia episcopal y  los archivos parroquiales, la creación de 7 vicarías parroquiales de las cuales tres, fueron elevadas a parroquias; 95 visitas pastorales, 22 casas de religiosas, 491 decretos administrativos, 45 sacerdotes ungidos por su ministerio episcopal; la construcción del nuevo seminario y del pre-seminario Juan XXIII, constituyen su más bello blasón.

 

 

Conservó, a pesar de adversas circunstancias el patrimonio espiritual, moral y económico de su Diócesis.  Renunció ante el Papa Juan XXIII, y se retiró a la soledad doméstica, condecorado con el título Arzobispal.

 

 

Murió repentinamente después de haber celebrado la santa misa, el 27 de abril de 1969.

 Monseñor Augusto Trujillo Arango (1960-1970)
 
Lujo de humanidad y jerarquía, benevolencia sin distingos, elocuencia de altos vuelos que toda Colombia escuchó cada viernes Santo.  Nuevos tiempos, nuevas disciplinas, todo de acuerdo con el concilio Vaticano II.
 
El 20 de septiembre del año 1969, consagró con solemnidad inusitada la catedral, dedicada a Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de Jericó y de la Diócesis.
 
En 1970 pasa a regir el arzobispado de Tunja.   Juan Pablo II aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la arquidiócesis de Tunja el 2 de febrero de 1998.  Al cumplir 75 años, como es costumbre en la Iglesia Católica , renunció al gobierno pastoral y desde entonces vivió con su familia en Manizales durante sus últimos nueve años de vida.
 
Quienes lo conocieron dicen que a pesar de ello no se alejó de su vida religiosa, pues en su casa siempre tuvo presente a Dios y la Sagrada Escritura , además participaba constantemente de reuniones y actividades eclesiásticas.
 
Falleció en Manizales en su casa familiar el sábado 24 de febrero de 2007 a las 8:25 de la mañana, tenía 84 años.
 
 Monseñor Juan Eliseo Mojica Oliveros (1970-1977)
 

Tomo posesión canónica el 18 de julio de 1970, orador de doctrina densa y exposición vigorosa.

 

 

Viene urgido por la convicción de obtener la colaboración de los laicos en las tareas eclesiásticas.

 

 

Para ello se empeñó en la construcción de un edificio espacioso y acogedor: casa de ejercicios Lisieux, destinados para la formación de grupos apostólicos.

 

 

 En el año de 1977 es designado para gobernar la nueva diócesis de Garagoa, (Boyacá).

 Monseñor Augusto Aristizábal Ospina (1977-2003)
 
Ha sido el Obispo de más larga duración en el gobierno pastoral de Jericó, desde el 15 de diciembre de 1977, cuando tomó posesión solemne de su Diócesis.  Fueron 26 años prósperos y fecundos en realizaciones pastorales.  Un hecho se destaca entre todos:  la reapertura en Jericó del Seminario Mayor a partir del año de 1984.
 
 
Dejó una nómina de 117 sacerdotes, de los cuales 74 fueron ordenados en su período y 3 promovidos al episcopado.  En el “afán por todas la iglesias”, 40 sacerdotes, sin perder su incardinación, prestaron sus servicios ministeriales y pastorales en otras Diócesis más necesitadas en Colombia, Centro América y Estados Unidos.  Erigió 5 nuevas parroquias, se construyeron 27 templos, y uno, el templo parroquial de Jardín, fue distinguido con el título de Basílica Menor.
 
Se erigieron 17 casas de religiosas.
 
Al cumplir la edad canónica presentó a su Santidad Juan Pablo II renuncia a su cargo de Obispo de Jericó.  Falleció el 6 de noviembre de 2004.